Le alcanzó un tiempo al Depor para definir la final. Los primeros cuarenta minutos del equipo de barrio Giardino fueron casi perfectos. Sobre todo en el arranque, donde acorraló a su rival desplegando un fútbol de alto vuelo e intensidad. Muchos picos altos de rendimiento individual en el equipo verdiblanco. Nicolas Pacheco fue el dueño de la franja derecha. Sus velocidad y desbordes fueron una pesadilla para la defensa rival. El marcador se abrió cuando Leandro Juarez, la figura de la cancha y goleador del torneo, recibió pasada la mitad de cancha y encaró hacia el área. Con un pase filtrado y rasante dejó sólo a Dylan Ibañez quien definió bajo contra un palo. Uno a cero. Bohemios reaccionó y rápidamente encontró el empate en un tiro de Alejandro Barrera desde la media luna del área. Lejos de amedrentarse el Depor siguió en la misma postura ofensiva y encontró su premio en lo que fue la joya de la tarde. Leandro Juarez recibió en posición de diez, hizo un amague y sacó el derechazo al ángulo más lejano del arco rival. Golazo para gritar todo el verano. A los pocos minutos llegó el tercero nuevamente gracias al olfato goleador de Dylan Ibañez, quien pescó un rebote en el área y la mandó a guardar. Se fueron tres a uno al descanso con la sensación de pleito definido. El segundo tiempo transcurrió con la lógica ofensiva de Bohemios en busca de un descuento que no llegó. Para destacar en el subcampeón la figura de su número cinco, Nicolas Rivas, una máquina de correr, quitar y hacer jugar al resto. Hubo tiempo para el lucimiento personal del Rubio, arquero del Depor. El uno, ganador de la valla menos vencida del Clausura, se dio el gusto de atajar un penal sobre el final del partido, cosa que hubiera puesto más picante al match. El marcador no se movió y el Depor fue un justo campeón.